Tres años como emprendedor. Mis mejores fracasos

Tres años como emprendedor. Mis mejores fracasos

150 150 Carlos Martín

Siempre que lees en internet sobre emprender parece que todos los negocios funcionan, las tiendas más cool, los diseñadores hipsters, las chicas cupcake, a todo ‘emprendedor’ por llamarse como tal – a todos, hagan lo que hagan – les va muy bien siempre. Todo es edulcorado y perfecto, hacemos caja y mañana más y mejor.

Pues no. Bienvenido al día a día. Para un emprendedor ni todos los días son perfectos, pero ojo, ni todos son horribles. Vives muchas experiencias y siempre aprendes algo, de la gente, de ti.

Emprender es descubrir de lo que estás hecho. Si de azúcar o de acero.

En tres años que llevo trabajando por mi cuenta he aprendido a base ensayo y error. Muchos errores.

¿Qué tal si les echamos un vistazo?

Mis errores, mis fracasos

1. Emprender. Dice el diccionario Wordreference:

“Comenzar una obra, negocio, etc., especialmente los que entrañan alguna dificultad o peligro”

Emprender sólo muestra una intensión, no una acción. Es comenzar a hacer algo, “voy a emprender” “estoy emprendiendo”… ¿y continuar pese a las dificultades? Emprender está idealizado sobre nubes y sueños de fortuna fácil porque ‘mi idea tendrá éxito porque es buena’. No.

Si quieres hacer algo de verdad por favor llámate pyme, empresa, lo que quieras… menos emprendedor.

2. El precio justo. Poner precio a tu trabajo pasa por varias etapas, desde el ‘porque yo lo valgo’, ‘estoy pagando mi equipo que vale una pasta’ a ‘bueno bonito y barato – porque la cosa está fatal’. Infórmate de los precios  en tu profesión y mide muy bien lo que das a cambio de tus servicios. Debes dar más VALOR de lo que el cliente paga. Si no das valor eres un costo. Y si cuestas mucho no te volverá a comprar.

3. Diferencia entre cliente y encargo. Muchas veces vemos a emprendedores que ostentan de grandes clientes a los que le han hecho un sólo trabajo. Eso, no es cliente. Cliente es con quien tienes una relación duradera, creces en el tiempo y su trabajo mejora gracias al tuyo. ¿Ese es tu caso?

4. Crea equipos, no bandos. Tú como emprendedor trabajas para dar un servicio, no luches para que tu cliente deba ver lo que tú. Los diseñadores tienen el estigma de incomprendidos y que sus clientes son poco menos que idiotas visuales. Estás para dar soluciones, no problemas. Crear equipo con tu cliente, no bandos. Escoge a tus clientes, también deja que ellos te escojan a ti.

5. No pedir perdón. Sí, en efecto puede que el cliente no tenga la razón siempre, pero tú tampoco. Es un error no pedir perdón, pelear o usar lenguaje descortés y además no aceptar tu responsabilidad. Todos somos personas y debemos serlo siempre. Además de pedir perdón, haz por recuperar su confianza. Todo a su tiempo.

6. Oír es diferente que escuchar. Cuando te diriges al público o trabajas dando un servicio debes poner todos tus sentidos en escuchar empáticamente. No siempre se pide las cosas con las palabras adecuadas. O no saben expresar lo que buscan. Mientras más escuches, más certero serás en encontrar la solución.

7. Dá la cara. No te escondas detrás de un email ‘poniendo a parir’ a tu cliente, responde llamadas incómodas, de lo malo sale pronto… solucionando el entuerto. Aquí demuestras – a ti mismo y a tu cliente – tu aplomo, respeto y maduréz.

8. Horarios y jornadas. Ni ‘hoy abro a las 12’ ni ‘cerrar el chiringuito’ antes de la hora. Como emprendedor empresa, el jefe eres tú y si queda trabajo después de cerrar tu tienda, debes hacerlo. Si hay una entrega o algo pendiente debes trabajar hasta tarde. Y si hay retrasos debes justificarlos y dar un plus a cambio. Ser excelente, requiere excelencia y mucho esfuerzo.

9. Velocidad de reacción. Debes ser rápido, nada de ‘pensar que debo pensar en pensar en la solución del problema’ debes actuar. Si el producto no gusta cámbialo. Si la web no funciona como deseas, haz pruebas, experimenta, busca información, mide analíticas. En un mes pasan mil cosas entre ellas que la gente se olvide de ti, porque no ofreces respuesta a sus necesidades. Otra cosa muy diferente es planear detrás de bambalinas alguna acción y que esta lleve su tiempo. Recuerda como emprendedor debes tener el fin siempre en mente, pero la acción que siempre sea constante.

10. Factura en vez de contrato. Lo he escuchado muchas veces “no puedo contratarle para hacer un sólo trabajo” Es un error contratar a alguien para un trabajo puntual. Paga su servicio y que te de factura. ¿No es más sencillo? Personalmente me gusta los tratos transparentes: Si alguien trabaja conmigo para un encargo nunca cobro comisión como mediador. Me pregunto ¿que beneficio tiene para mi cliente que X fotógrafo trabaje para su proyecto a través de mi, si le sale más caro? Prefiero acordar un precio especial – ese es el valor añadido de cara al cliente – y cada uno pasa su factura y cobra su trabajo.

11. Hacerlo todo. No se puede. No puedes ser el mejor en todo. Primero porque debes se experto en una cosa, si eres bueno en todo no eres referente en nada. Como emprendedor necesitas especializarte, cuando en tu comunidad se necesite un carpintero, informática, modisto, cocinero, etc deben pensar en ti primero. Porque lo haces especial, porque tienes una forma de hacer que encaja con lo que se necesita. En vez de trabajar en solitario, trabaja en equipo, enriquece tu trabajo, te permite acabarlo antes y seguir en otras cosas. Más en menos tiempo.

12. Tu cruda realidad, es tuya. Porque mucho ojo, no generalices, nunca digas “la cosa está fatal”, porque ‘tu cosa’ vaya mal, porque como mínimo sigues cometiendo los errores que te han llevado a TU crisis.

Hay de todo para todos, nuestra pobre cultura manipuladora promueve la escasez, si te fijas hay público para TODO así que espabila, defínete, a nadie le gusta la gente ‘medio, medio – más o menos’. Se tú mismo, no imites, trabaja DURO y estudia MUCHO a tu público. Ellos te dicen constantemente lo que quieren. De hecho, tú eres el público de alguien. Fíjate en eso.

Conclusión

No cambio estos años. Ni los que me toquen vivir. Cambio lo equivocado por lo acertado. Mantengo lo que funciona y lo mejoro. Lo que mejoro le doy mi sello personal. Mi sello, cada vez más mío. Que se note mi diferencia. Que mi diferencia de verdad, me haga diferente. Que ser diferente me abra a nuevos mercados y públicos. Que esos públicos nuevos me acerquen a trabajar con más gente apasionada por su labor. Que ese trabajo una voluntades. Que las voluntades unan destinos. Y siempre equivocándonos y re – aprendiendo.

Carlos Martín

Amo parir ideas y verlas crecer. Diseño Web y Visual Merchandising para Pymes. Trabajo también en LAVLAV.eu

Todos los relatos por:Carlos Martín