El tiempo perdido hasta los santos lo lloran

El tiempo perdido hasta los santos lo lloran

1600 1066 Carlos Martín

Llevo unas semanas analizando ‘esas pequeñas cosas que hacemos todos los días’ y viendo como el tiempo se derrama sin que nadie ponga remedio. Día tras día se pierden segundos, minutos, horas y el tiempo perdido, no vuelve.

perder el tiempo

Me taladra el espíritu ver como se malgasta tiempo, el tuyo, el mío, el de los demás en cosas como:

Enviar mails incompletos e inconsistentes del tipo “necesito hablar contigo cuando puedas” sin decir de lo que se hablará ni una sugerencia de horario. Reenviar mails de “envíalos por lo menos a 10 amigos y la suerte…” ¿De verdad crees que tu suerte mejorará siendo spam de tus contactos?

Alargar conversaciones por teléfono porque no se sabe cuándo colgar, ser certero no es de mala educación. ¿Cómo saber cuándo se alarga una reunión de trabajo? Cuando uno de los presentes comienza a contar su vida privada terminados los puntos a tratar. Eso es perder el tiempo.

Ser 2.0 bajo la premisa de vivir 5 horas al día en las redes sociales. Los jóvenes españoles son los europeos que más horas pasan en las redes sociales.

Hacer lo que no te gusta hacer Y lo peor, lo que no sabes hacer. Tardas el doble y el triple con pobres resultados.

Quejarte Es la peor forma de perder el tiempo porque no indagas en la solución del problema. Tan sólo lo adornas o lo haces más fuerte que tú. El tamaño del problema es inversamente proporcional al tamaño que te sientas ser.

Tener prisa De entrada se hace evidente que lo has dejado para último momento y desdice mucho de ti. Como profesional presentarte diciendo que “necesito un presupuesto, disculpa la prisa pero lo necesitamos ya” no da buenos augurios de buena organización.

No tener tiempo La otra variante de dejarlo para el final. Cuando no tienes tiempo para algo es ‘porque no te interesa’ y que no te interese no está mal. Lo que está mal es decir que lo harás y que la persona no sepa cuándo.

Procrastinar Este bonito ‘palabro’ revela que definitivamente lo tuyo, lo mío o lo suyo tiene nombre. Y que además puede ser patológico. ‘Lo hago luego’ o su versión canaria ‘si eso, lo hago’ que indica claramente que no tienes intensiones de hacerlo. Se escucha mucho, más de lo que se debería.

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No decir NO ¿Sabes cuánto tiempo te ahorras diciendo NO a lo que no puedes, quieres o no te interesa hacer?

La multitarea En cualquier ámbito de tu vida. Es hacer medias cosas a medias y encima con alto nivel de ansiedad, por complacerte a ti mismo y a otra u otras personas. Sacar al perro mientras haces jogging, beber en el parque con tus amigos mientras paseas a tus niños, fumar – de por sí fumar es matar tu tiempo de vida –  y no querer molestar con el humo a no fumadores, o darle caladas ansiosas y tirarlo, trabajar y hablar por teléfono. Si quieres sigue con los de tu propia cosecha. Será terapéutico.

Abarcar más de lo que puedes Convéncete todos tenemos las mismas 24 horas. Esta costumbre va unida a no saber decir NO y complacer a los demás. ¿Ves las consecuencias?

Ver tele basura Porque también hay programas que cultivan nuestra mente y espíritu – sí, sigo hablando de la tele –  y que se van de la parrilla por falta de audiencia. ¿Existe esperanza en un país que escapa de sus responsabilidades disfrutando de los agravios ajenos?

Decir ‘hay un problema’ El verdadero ‘problema’ para quien lo dice es que espera que seas tú quien lo resuelva. Revisa las veces que has escuchado eso y acto seguido ‘echan valones fuera’.

Decir mentiras o mentiras piadosas. ¿A quién engañas? ¿para qué lo haces? ¿qué quieres evitar? todo esto en sí mismo es no saber decir NO, procrastinar con el agravante de no ser sincero con los que te rodean.

¿Y hay una conclusión?

Sí, haz primero lo que temes.

Ser responsable de nuestros actos – y sus resultados – ante ti mismo y los demás. Si no es por el deseo de ser responsable con tu vida – que es una decisión personal – por lo menos que sea por interés a no hacerte mala publicidad o que haga que la gente se refiera a ti con perlas como “nunca tiene tiempo, pídele presupuesto a otro”. Y no sólo es el dinero… ¿sabes el daño que desde ya te estás haciendo?

Aquí no quiero cerrar con una moraleja buenrollista. No la hay.

Esto que lees como muchas veces, lo escribo para verbalizar, lo que hago o me han hecho, para buscar una solución para mejorar, para no ser arrastrado por la corriente de ‘como lo hace todo el mundo…’

Y en este caso, para no perder más el tiempo…

 

Carlos Martín

Amo parir ideas y verlas crecer. Diseño Web y Visual Merchandising para Pymes. Trabajo también en LAVLAV.eu

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